Por Luis Gil Sánchez, Dr. Ingeniero de Montes
Estimados Sr. Director de esta Escuela, D. Luis García Esteban; Sr. Decano del Colegio de Ingeniero de Montes, D. Eduardo Tolosana Esteban; señoras y señores que, gracias a vuestra presencia, contribuís a realzar este homenaje al profesor entrañable Erich Bauer Manderscheid.
Creo oportuno señalar, sin más preámbulos, el mérito del profesor Erich Bauer: ser el pionero en el tratamiento correcto y profundo de un tema apenas desarrollado, nuestra Historia Forestal. Su libro Los montes de España en la Historia, editado por el Ministerio de Agricultura en 1980 es bien conocido por los amantes de la naturaleza. El texto, de sencilla y amena lectura, le convirtió en uno de los protagonistas de nuestro saber forestal. Con este acto se ensalza a un forestal no nativo, lo que estimo como una singularidad relevante. Su dedicación a nuestro país es objeto de orgullo para la profesión. Continuar leyendo


Por Alberto Moya Cardo – Premio Bernardo de la Torre 2024 de la Fundación Capital Natural-COIM
Por Isabel Catalina Cuesta Cano, Premio Juan Ruíz de la Torre 2024 de la Fundación Capital Natural-COIM (*)
Buenas tardes queridos Directores, Decano, Presidenta del Instituto de la Ingeniería de España, compañeros, señoras y señores asistentes a este acto
Discurso pronunciado en el Instituto de la Ingeniería de España el 4 de octubre de 2024 durante el acto conmemorativo de la festividad de San Francisco de Asís 
En este complicado momento, desde el COIM y con la ayuda de Howden Iberia ponemos a disposición de los posibles interesados este documento informativo con todos los pasos a seguir para gestionar los siniestros de sus seguros personales ante el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS).
No sé cuántos biólogos forman parte de este ilustre Colegio Oficial de Ingenieros de Montes. Espero no ser el único, y lo digo porque allá en 1975, cuando acabé mi carrera de Biología en la Universidad de La Laguna, un biólogo en el Colegio de Montes era algo impensable. Mi promoción fue la 5ª de una carrera bastante nueva, y el Instituto para la Conservación de la Naturaleza, el ICONA, que apenas llevaban cuatro años de existencia, estaba poblado casi exclusivamente por ingenieros de montes. Y la verdad, es que nos llevábamos como el perro y el gato. Recuerdo que más de uno, siendo estudiantes, le añadíamos a los letreros del ICONA una virgulilla para convertirlos en “ICOÑA”. Yo mismo escribí algún que otro artículo en la prensa local donde criticaba acciones propuestas por ICONA que me parecían desatinadas, como, por ejemplo, el introducir truchas en el monte de Garajonay, que luego llegaría a ser parque nacional y Patrimonio de la Humanidad. Eso sí, iba a la pelota, nunca al jugador, que es como se debe abordar toda crítica bienintencionada.