
Pico Urriellu. Wikipedia
Mayo de 1916. La Primera Guerra Mundial acapara las portadas de los periódicos. En España se libra otra batalla: la de los bosques perdidos. Pedro Pidal, marques de Villaviciosa de Asturias (1870-1941) defiende en las Cortes la creación de los Parques Nacionales. «Un castillo, una muralla, un templo, se declara Monumento Nacional para salvarlo de la destrucción. ¿Por qué un monte, excepcionalmente pintoresco, con sus tocas de nieve, árboles seculares, fauna y valles paradisíacos, no ha de ser declarado Parque Nacional para salvarlo de la ruina? ¿No hay santuarios para el Arte? ¿Por qué no ha de haberlos para la Madre Naturaleza?», argumentaba, según el diario de Sesiones. Continuar leyendo

Casi un tercio del planeta está cubierto de bosques. Es bien conocida la labor de los espacios forestales como sumideros de carbono. Sin embargo es menos conocido el efecto amortiguador que tienen sobre el cambio climático.
El pasado 4 de octubre, dentro del marco de los Actos Conmemorativos de San Francisco de Asís 2018, se hizo entrega a Fernando Molina, por parte del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, de la Mención Especial de las Medallas de Honor de este año.
En 1816 el invierno fue más severo que de costumbre y arruinó cosechas en todo el hemisferio norte. Las lluvias fueron dos o tres veces más abundantes y la nieve cayó en países próximos al ecuador. Estas anomalías climáticas se extendieron hasta junio, el mes que marca la llegada del verano en el hemisferio norte y que aquel año nunca llegó.
Albert Einstein, decía que no podemos resolver nuestros problemas actuales con el mismo modo de pensar y usando el mismo marco mental que teníamos cuando los creamos.
El biólogo y documentalista Arturo Menor vuelve con “Barbacana, la huella del lobo”, tres años de rodaje plasmados en hora y media, que se hace corta, donde apuesta por la convivencia entre el lobo y los ganaderos. El documental se estrenará en cines el próximo 19 de octubre y seguro que sorprenderá a más de uno. No solo por la belleza de las imágenes y la música, sino por un planteamiento que difiere del que reflejan los medios de comunicación sobre el conflicto de los ganaderos con el Lobo. 
Recientemente me he llevado un gran sobresalto, he sido elegido Decano del Colegio de Ingenieros de Montes de Castilla – La Mancha. La culpable es Inés González Doncel que nos llamó para ello. Si bien, sinceramente, he de reconocer, que en estas pocas semanas de interacción con los compañeros y compañeras de la Junta Rectora, no he hecho más que disfrutar. He descubierto que no solo se disfruta de esta maravillosa profesión deambulando por pedregales y jarales, o pinares y robledales, sino además compartiendo esto que nos entusiasma con los compañeros. Este compartir genera un efecto sinérgico, desconocido hasta ahora para mí. 