El resurgimiento del sector resinero del SE Europa, ¿será una realidad?

Daniel Moya1, Aida Rodrigez-Garcia2

1 Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes. Universidad de Castilla La Mancha

2 Área Gestión Forestal, y Recursos Naturales. Fundación Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria de Castilla y León (CESEFOR)

La resina natural, esa gran desconocida, que nos facilita el uso de una gran cantidad de artículos que no existirían si no fuese por este exudado. Destacan aplicaciones de uso cotidiano como preparación y acondicionamiento de alimentos, industrias del jabón, sector papelero, compuestos de goma, medicamentos, adhesivos, tintas de impresión, perfumería y cosméticos (aromas, fragancias, sabores etc.), barnices, pinturas, esmaltes, fósforos, redes de pesca, confección de flores, fitopatógenos, materiales de limpieza, disolventes, agentes lubricantes y nuevas aplicaciones tecnológicas, como soldaduras para electrónica.

El aprovechamiento del exudado natural del pino (miera o resina) por la humanidad viene de antiguo, estando citado en numerosas fuentes escritas antiguas, como la Biblia. Los primeros usos se basaban en la impermeabilización de embarcaciones, por lo que se desarrollaron hornos rudimentarios para cocer la brea y el alquitrán, llevando a cabo un aprovechamiento de extracción que conllevaba la muerte del árbol. El desarrollo del comercio marítimo y de las flotas navales en Europa a partir del siglo XVI dispararon su demanda, por lo que se dio en España un auge de producción gracias a la instalación de fábricas y puesta en explotación de grandes superficies forestales que fueron promoviendo un aprovechamiento ordenado, contribuyendo a la conservación del medio natural y generando empleo en el medio rural.

En el siglo XIX destaca el caso dela marina en Gran Bretaña que no podía calafatear por falta de Pinares en su territorio e importaba la miera de los países Bálticos y Nueva Inglaterra impulsando la industria resinera en América que dará lugar a lo que desde comienzos del siglo XVII se denominó como “naval stores” o “suministros navales” refiriéndose a los productos resinosos en general. La importancia de los productos resinosos fue tal que “El Comité de Material de Guerra de los Estados Unidos de América” manifestó durante la Segunda Guerra Mundial que “ningún barco podría hacerse a la mar, ningún avión podría volar ni disparar ningún fusil si, por cualquier circunstancia, se interrumpiese la producción de resina” (Nájera y Rifé, 1951).

Es a finales de siglo XIX, cuando se establecen las bases de la resinación moderna con la propuesta de un aprovechamiento a vida, el método HughesEn 1862 se introduce en España por los hermanos Falcon (fundadores junto con Ruiz y Llorente de la Resinera Segoviana) el método de resinación de Hugues con el que se da el paso a la denominada resinación a vida con importantes consecuencias en la gestión de estos pinares.En España se instala en 1843 la primera fábrica destiladora de miera (en Hontoria del Pinar), la Ley de Montes de 1863 establece las condiciones básicas para un aprovechamiento sostenible en los pinares públicos y la Guerra Civil en Estados Unidos provoca un desabastecimiento del mercado internacional lo que impulsa el desarrollo de la producción en el Sudoeste de Europa, fundándose en España la Unión Resinera Española (LURE) en 1898 que promueve la ordenación forestal para aprovechamiento de resina. Desde la entrada del método Hugues, la técnica de extracción se mantuvo igual durante cerca de un siglo, hasta que a mediados del siglo XX se introdujo el sistema de pica de corteza.

De este modo, a mediados de los años sesenta, otra innovación se introduce en nuestro país mediante la “pica de corteza con estimulantes químicos”. Este método aumentaba la rentabilidad del aprovechamiento, reducía la habilidad y esfuerzo físico del resinero y la pérdida de madera de calidad ligada al sistema Hugues (Nájera, 1961) incluido en el Plan Nacional de Resinas de 1950.

Figura 1. Monte de Pinus pinaster en resinación mediante método clásico.

La pérdida de las Colonias españolas induce el desarrollo del sector, volcado a la exportación, llegando al millón de toneladas de colofonia (más del 5% de todas las exportaciones nacionales). En la primera década del siglo XX se ordenan 100000 ha, lo que constituye uno de los pilares del desarrollo forestal de España. A pesar de la vuelta al mercado de Estados Unidos, del desarrollo en la producción de “Tall oil” y la excesiva e inefectiva regulación del sector impuesta por el Régimen Dictatorial en la postguerra española, se sigue produciendo mas de 50000 t en nuestros montes. Sin embargo, en las décadas de los 70 y 80, la producción en Asia aumenta hasta las 200.000 t, entrando otros productores en Sudamérica, hace que bajen los precios de mercado internacional lo que convierte a España en importador neto a mitad de los 80.

Un Plan de Reestructuración del Sector Resinero tardío no logra la casi desintegración del sector hasta que a final de milenio, una coyuntura favorable de precios y los intentos por recuperar la resinación en Segovia (llegándose a celebrar el Primer Simposio Internacional de Resinas Naturales donde se firma la “Carta de Segovia” en 1998). En ese momento, solamente y gracias al acuerdo del Ayuntamiento de Coca, la cooperativa Rincón de la Vega y la empresa LURE, se mantiene una producción mínima de 2000 toneladas anuales en pérdidas.

Después de haber estado próxima a su desaparición en los años 1990, en España volvió a surgir como una actividad forestal de porvenir en el 2010, como consecuencia de una coyuntura del mercado internacional con una subida de precio de la materia prima por recortes en las exportaciones chinas, junto con la situación socioeconómica que vivía el país como consecuencia de una crisis económica disparando la tasa de paro, añadiendo la oportunidad de una actividad rentable a la elevada demanda de empleo sin exigencia de título formación (Soliño et al., 2018, Rodríguez-Garcia, 2014). Una de las consecuencias de este cambio de tendencia ha sido el desarrollo de distintos proyectos de investigación e innovación en el sector que se iniciaron en España y Portugal en estos años.

Es de resaltar el apoyo al sector en Castilla y León en los momentos más complicados del sector. En 1998 se desarrollará un acuerdo de producción de resina local del municipio de Coca, en 1999 se crea un Comité de la Resina en Castilla y León y en 2005 se inicia el programa de resina en Cesefor con programas de innovación y mejora incluyendo la mecanización. En 2010 se desarrolla la proposición no de ley de las Cortes de Castilla y León instando creación de la Mesa de la Resina de Castilla y León que se constituye finalmente en 2011.  Este soporte permitió en gran medida el resurgir que se observa a partir del 2010.

También es importante el resurgir en Castilla-La Mancha, con proyecto de multifuncionalidad con idea de incluir productos asociados a la explotación resinera de la producción de biomasa (Remasa (resina y biomasa) o RESETAS (resinas y setas)). Los hitos importantes en el resurgir en España en los últimos años deben incluir el I Encuentro Regional de la resina en Almodóvar del Pinar, Primer y Segundo Simposio Internacional de Resinas Naturales en Coca, los diversos cursos de formadores de resineros apoyados por Ministerio (MAGRAMA, MAPAMA, MITECO) donde se crea un grupo de trabajo específico.

En 2010 se aprueba el proyecto Interreg-SUDOE SustForest liderado por el CESEFOR y con socios en España, Francia y Portugal, proyecto supuso un hito para el sector resinero europeo, y sentó las bases de una verdadera cooperación transnacional necesaria para defender los intereses resineros europeos (https://www.sust-forest.eu/es/contenido/el-proyecto). En 2018 se aprueba el siguiente proyecto Interreg-SUDOE SustForest Plus «Estrategia y redes de colaboración para la multifuncionalidad, la conservación y el empleo en el territorio del sur de Europa a través de la extracción de la resina». SustForest Plus es una iniciativa impulsada por los principales actores de la cadena de valor de la resina natural del suroeste europeo para potenciar la actividad económica del sector con tres objetivos que se complementan mutuamente.

Figura 2. Detalle de aprovechamiento con nuevas metodologías de extracción.

En la actualidad se promueve la actividad desde diversos sectores, tales como los Grupos Operativos GORESINEX, , GO ACREMA o GO-RESINLAB, donde se plantean redes de territorios de experimentación con un claro retorno sociocultural, ambiental y económico. Además, esta en marcha la Red Europea de Territorios Resineros, que aspira a ser la organización de referencia del sector de la resina natural a nivel europeo, que agrupe de forma sólida, integral y abierta a todos los miembros de su cadena de valor, reconocida por los actores socioeconómicos como interlocutor sectorial legítimo, acreditada por su rigor técnico y apreciada por la sociedad como entidad que contribuye a la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible. Por tanto, puede que nos encontremos en el periodo de recuperación del sector debido a las perspectivas que se abren en cuanto a mejora de precio, implementación de conocimiento científico para uso de nuevas técnicas que mejoran rendimientos, asociacionismo del sector… pero que no llegarán sin el apoyo de la sociedad y administración desde diversos niveles y escalas (local, planes de desarrollo rural, estrategias y planes europeos…).

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