El aprovechamiento forestal como cuna de la historia y de la cultura: una introducción

Picography (Pixabay)

La humanidad tiene historia gracias al aprovechamiento forestal. El desarrollo del papiro, del papel y, hasta cierto punto, del pergamino solo fueron posibles tras los primeros avances en la disciplina que hoy llamamos dasonomía. Sin ellos, la memoria de la humanidad hubiera quedado encorsetada en tablillas como las sumerias.

La dasonomía, la ciencia forestal, ha sido clave para el desarrollo de la historia humana, de la cultura, para entender el funcionamiento de la Tierra y su gestión e, incluso, para nuestra evolución como especie.

La primera tecnología forestal desarrollada, probablemente, fue la pírica. El dominio del fuego nos llevó a la gestión del paisaje, a la renovación del pasto, al desarrollo de la agricultura y, más tarde, nos permitió aprender a cocinar.

No es este último un aspecto menor. Los estudios de fisiología comparada nos indican cómo cocinar alimentos permitió que asignáramos más recursos al cerebro y menos al intestino. Si no fuéramos una especie pírica seríamos menos inteligentes porque necesitaríamos invertir más en el yeyuno y menos en el córtex.

La tecnología de la madera ha resultado imprescindible también para la música y, todavía a día de hoy, nos preguntamos cómo hizo Antonio Stradivari sus famosos violines. Utilizó las píceas que crecían en el conocido como bosque de los violines, al norte de Italia, durante la pequeña edad de hielo medieval.

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Antonio Stradivari examinando un instrumento, en una impresión romántica del Siglo XIX. Autor desconocido, Public domain. Wikimedia Commons

En esa época, los aerosoles emitidos por una serie de erupciones volcánicas concatenadas disminuyeron la temperatura global y la radiación, lo que pudo alterar la densidad de la madera. Pero eso no explica la particular sonoridad de “El Mesías”, ni de los otros violines cremoneses de esa época. Parece que la clave está en la manipulación de la estructura de la celulosa a través del bórax y de otras sales.

Y ahora, 300 años después, afrontamos problemas parecidos. Y es que Fender, la legendaria marca de guitarras eléctricas, anunció hace poco que no quedaban fresnos para seguir fabricando guitarras como la Telecaster que golpea Bruce Springsteen en cada concierto. El barrenador esmeralda del fresno y las crecientes inundaciones en la orilla del Misisipi han acabado con el aprovechamiento forestal más rockero. Y la dasonomía, que siempre acude a nuestro rescate cuando la necesitamos, ya se ha puesto manos a la obra buscando variedades de fresno que sobrevivan al barrenador.

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Barrenador esmeralda del fresno. Pennsylvania Department of Conservation and Natural Resources – Forestry Archive, CC BY 3.0 US. Wikimedia Commons

Y si nosotros hemos impreso nuestra memoria en un aprovechamiento forestal, la Tierra grabó la suya en los árboles. Gracias a ellos sabemos que las temperaturas actuales son superiores a las experimentadas en el último milenio. La madera tiene memoria y la dendrología nos aporta la piedra Rosetta para poder descifrarla.

La dendrología nos enseña, por ejemplo, que la sequía que actualmente asedia al oeste de los Estados Unidos es de las peores en los últimos 1.200 años. También nos enseña como el límite alpino del bosque no ha avanzado globalmente a pesar del calentamiento del clima.

Pero también la historia de la humanidad ha quedado dendroimpresa. El análisis del carbono 14 en restos de maderas presentes en Terranova nos ha enseñado como los viquingos llegaron a América hace justo mil y un años. O que el imperio romano prosperó y se expandió cuando los veranos eran suaves pero que cayó frente al invasor godo en una época de sequía.

La cultura forestal está cada vez más olvidada

en esta sociedad de los “baños de bosque”

Y también hemos podido aprender como la supuesta virginidad de los bosques del nuevo mundo solo existe en el imaginario colectivo. Y es que las huellas de la gestión y del uso del fuego son abundantes, siempre que uno atiende a la evidencia.

Paradójicamente, el progreso en la ciencia forestal ha concurrido con un retroceso en la práctica sobre cómo conservar nuestros ecosistemas terrestres. Aumentan las áreas protegidas junto con el número de especies en peligro. Sabemos que uno de los principales factores tras la pérdida de la biodiversidad está en la destrucción de hábitats, pero insistimos en transformar nuestros paisajes rurales y naturales en huertos industriales fotovoltaicos.

La cultura forestal está cada vez más olvidada en esta sociedad de los “baños de bosque” y donde incluso hay quienes buscan el placer erótico en los árboles. Pero es que la dendrofilia y la dasonomía son polos opuestos y se repelen mutuamente, de la misma manera que se enfrenta el terraplanismo a la ciencia.

Y en esta sociedad de contrastes, preocupada por las emisiones de combustibles fósiles, se sustituye al papel por el papel reciclado y también por las pantallas. Pero las pantallas consumen el 1% de la electricidad global y las emisiones producidas durante el reciclaje son mayores que las emitidas en el proceso de la fabricación del papel normal. Y a pesar de ello, aquí estamos en este blog digital.

Paradojas de un mundo posmoderno que iremos abordando, mes a mes, en esta nueva sección del blog del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes dedicada a la dasonomía. Intentaremos contar con especialistas de diferentes universidades y centros de investigación forestal que nos mostrarán porqué España es uno de los líderes mundiales en ciencia forestal. Esperamos que os guste.

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