Los productos forestales no madereros en España: Economía, territorio, cultura y empleo rural

Piñas – Rafa Calama

MARIOLA SANCHEZ-GONZÁLEZ, RAFAEL CALAMA, JOSÉ ANTONIO BONET

(Extracto del libro: SÁNCHEZ-GONZÁLEZ, M.; CALAMA, R.; BONET, J.A. (Eds), 2020. “Los productos forestales no madereros en España: Del monte a la industria”. Monografías INIA: Serie Forestal, Nº 31. ISBN: 978-84-7498-584-9. Ed. INIA. Madrid.  536 pp.)

Los productos forestales no madereros (PFNMs) agrupan una serie de productos heterogéneos que tienen la característica común excluyente como es que no contienen madera. Otra característica común es que el producto ha de proceder de un bosque o bien de árboles situados en otros sistemas forestales. Una tercera característica común es que el producto ha de ser útil a la sociedad.

En el marco de la UE los PFNMs han ido ganado relevancia en los últimos años debido principalmente a la importancia que tienen para el desarrollo rural como generadores de empleo y como productos de origen natural con un alto valor añadido. En los países europeos hay una tradición muy diversa de PFNMs, desde la recolección de arándanos y otras bayas silvestres en los países nórdicos, hasta la recolección de setas y hongos silvestres en casi todos los países. Así lo muestra un estudio reciente que señala que un 90% de los hogares europeos consume regularmente este tipo de productos, mientras que el 26% de los hogares recolecta algún PFNM como mínimo una vez al año para autoconsumo o venta.

Corcho-Mariola Sánchez

Sin embargo, es en los países del área mediterránea donde los PFNMs alcanzan una mayor importancia económica. Los bosques mediterráneos se caracteri­zan por la multifuncionalidad y por la diversidad de los productos que proporcionan y a ello contribuyen los PFNMs. En nuestro país, estos productos están ganando en importancia y reconocimiento en las últimas décadas. La función económica que tradicionalmente han desempeñado en el medio rural se ve complementada por una cada vez mayor relevancia social y por un interés general en potenciar una serie de productos que constituyen una de las bases de la Bioeconomía. Un rasgo común de los PFNMs, tanto en Europa como en España, es la dificultad para obtener datos es­tadísticos fiables debido a que frecuentemente se recolectan para autoconsumo o como actividad recreativa en una época determinada, en algunos casos, y dependiendo del producto o de la CCAA, sin requerir licencia. Adicionalmente, en muchos casos, esta recolección se sitúa en terrenos privados. Todo esto dificulta su tratamiento estadístico y fiscal por lo que las cifras publicadas, tanto en cantidad como en valor económico, no reflejan toda la realidad. A esto hay que sumarle que en algunos productos hay dificultades incluso para definir de forma adecuada la cadena de valor, dificultando su tipificación en aspectos relacionados con la producción tanto en cantidad como en valor económico, el número de agentes implicados y la superficie productiva potencial y aprovechable con la que se cuenta. Todo esto se traduce en una falta de políticas específicas de regulación y promoción de los productos. No obstante, el foco creciente que la Unión Europa está otorgando a estos productos forestales, ha impulsado un incremento del esfuerzo investigador que ha permitido constatar unos datos que refuerzan el papel capital que tienen los PFNM a nivel económico, territorial, cultural y social en nuestro país.

  • El valor total asociado a la producción forestal no maderera ascendería a entre 400 y 600 millones de euros al año, referido únicamente a los procesos de recolección y extracción del bosque, sin incluir posteriores transformaciones industriales. Esta cifra, que se considera conservadora supone entre el 40–60% del valor de la producción maderera.
  • Frente a la concentración geográfica de la producción maderera en España (el 75% de las cortas se concentran en 10 provincias españolas), la producción forestal no maderera abarca la casi totalidad de la superficie forestal nacional, incluida tanto la arbolada como la no arbolada.
  • La recolección, aprovechamiento y uso de los PFNMs conlleva una dimensión cultural, que abarca prácticas, ritos ancestrales o tradiciones (por ejemplo, los magostos en el noroeste de España o los corros esparteros). Las herramientas, los oficios, y los usos asociados a estos productos son manifestaciones de la cultura de cada uno de los territorios donde se han aprovechado tradicionalmente. Este conocimiento tradicional ha permitido por ejemplo en el caso de la resina el rápido crecimiento del sector en los últimos años tras pasar una crisis que amenazó la supervivencia del aprovechamiento en nuestro país.
  • La relevancia de la producción forestal no maderera debe también centrarse en otros aspectos socioeconómicos, como es la generación de empleo en áreas rurales con altas tasas de despoblación y escasas oportunidades de empleo en otros sectores, incluido el agrario. Así, por ejemplo, se estiman unos 70.000 propietarios-productores (en su mayor parte con dedicación parcial en fincas minifun­distas) de castaña en el noroeste peninsular, que realizan también las labores de recolección, incluido el autoconsumo, más de 5.000 apicultores que pueden ser considerados profesionales a tiempo completo o entre 1.000 y 1.500 profesionales dedicados a las labores de preparación de los pinos y resinación a lo largo de los 8 meses de duración de la campaña.
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