Ante la tragedia humana, económica y ambiental que nos asola con los incendios forestales de este verano se ha escrito mucho y bien sobre los males que nos aquejan y las circunstancias que han favorecido que, sin haber acabado el año, se lleven quemadas más de 400.000 ha de monte. Sorprendentemente, por primera vez los medios han dado voz casi en exclusiva a los especialistas -ingenieros de montes e ingenieros técnicos forestales- cuya respuesta, además, ha sido unánime en cuanto al diagnóstico: el abandono del uso y gestión del monte durante más de medio siglo, el desigual reparto del esfuerzo presupuestario a favor de la extinción frente a la prevención y la desidia y desinterés de los responsables políticos como algunas de las causas más relevantes. El mismo mensaje con el que alertamos desde hace décadas. Continuar leyendo
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