Para gran parte del público, un denso pinar en una ladera de un monte español es la imagen de una intervención humana artificial y, a menudo, cuestionada. Existe la creencia de que estas masas forestales son meros «monocultivos» que han “usurpado” el lugar de los bosques autóctonos de encinas, robles o hayas. Sin embargo, lo que suele etiquetarse como un error de planificación es, a la luz de la historia, una acertada herramienta técnica de la ciencia forestal. ¿Por qué los ingenieros de montes han insistido en los pinos durante décadas si el objetivo final son las frondosas? … La respuesta no reside en un capricho estético, ni mucho menos (como se dice a menudo) en una visión productivista o cortoplacista, sino en una comprensión profunda de la evolución de las comunidades vegetales, que deriva de la experiencia de más de 140 años de repoblaciones en España, y del legado de figuras clave de la ciencia ecológica en España, como Luis Ceballos. Continuar leyendo
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