In Memoriam: Rafael Ceballos Jiménez

NOS HA DEJADO UN EXCELENTE COMPAÑERO COMPROMETIDO CON LA PROFESIÓN Y LA INGENIERÍA

Por José Carlos del Álamo Jiménez, Decano-Presidente del Colegio y Asociación de Ingenieros de Montes (2008-16)

Conocí a Rafael Ceballos a través del profesor Ramón Tamames, el año 1996. Ellos trabajaban como consultores y en aquel momento estábamos poniendo en marcha la Estrategia Forestal Española con la idea de continuar con el Plan Forestal Español y las cuestiones de economía forestal eran de gran importancia para lograr la rentabilidad de los montes.

Unos años después, en el año 2001, el Ministerio de Medio Ambiente les encargó un trabajo sobre el Plan Forestal y ambos vinieron a Santiago de Compostela a intercambiar criterios y opiniones sobre este asunto.

Fue en ese momento cuando pude así conocer sus cualidades profesionales y el alto nivel de conocimiento que tenía del medio ambiente y del sector forestal.

De nuevo, en el año 2008, al formar una candidatura para la Junta de Gobierno del Colegio y la Asociación de Ingenieros de Montes, fue cuando realmente tuve la oportunidad de compartir con él las tareas de administración y gestión de nuestros órganos profesionales y conocer de cerca su personalidad. Fueron ocho años difíciles, sobre todo los primeros, pues la crisis económica afectó de lleno a la actividad profesional, el Gobierno eliminó la obligatoriedad de los visados y la situación económica del Colegio se complicó.

Rafael fue durante esos ocho años vicedecano aportando su experiencia colegial de sus más de 50 años de colegiación. En todo ese tiempo mantuvo una actitud de servicio a la profesión, de apoyo y ánimo a los compañeros y de lealtad al compromiso adquirido al formar parte de la Junta de Gobierno, en unos momentos en los que él, como profesional liberal, también sufría las dificultades de la crisis, de la que salió fortalecido.

Rafael, tenía innumerables cualidades pero me gustaría destacar algunas de ellas. Todo el que le haya conocido recordará su gesto amable, siempre mostrando una sonrisa, siempre con buen ánimo y predisposición para la solución de los problemas. Su positividad y su capacidad de encontrar algo bueno en los malos momentos resultaban únicos.

Puedo continuar con su amor a la ingeniería de Montes, de tradición familiar, que se notaba en el respeto que la figura de su padre D. Luis y su tío D. Gonzalo le habían inspirado y que le servía de referencia en la forma de entender la relación con los montes, con el medio ambiente y con la naturaleza.

Otra era su exquisita educación, sus buenos modales, su amabilidad e impecables formas. Rafael era una persona que “sabía estar” en cualquier lugar y en cualquier situación. Pero es que Rafael tenía sensibilidad de artista y además de ejercer la magia y ejercerla bien, la transmitía a su comportamiento y a las relaciones con los demás.

“Con él siempre tenías la sensación de vivir con imaginación y fantasía cualquier situación que se planteaba”

Amistad, lealtad, dedicación, compañerismo, …, no sé, podría hacer interminable esta lista de valores y virtudes y todos los que le habéis conocido seguro que incorporaríais alguna más.

Rafael era muy querido también en el Instituto de la Ingeniería de España. Presidió con eficacia el Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible, y estos años asistía con frecuencia a las Juntas Directivas y Asambleas Generales en representación de la Asociación de Ingenieros de Montes, participando con ingenieros de otras Ramas, en los asuntos siempre complejos de la ingeniería, y en el que actualmente formaba parte de la comisión electoral en el proceso de elección de presidente del IIE 2020.

¡Gracias por todo Rafael, no te olvidaremos!

Por Eduardo Rojas Briales, Decano-Presidente del Colegio y Asociación de Ingenieros de Montes

Nuestros caminos se habían cruzado antes, pero tuve la enriquecedora oportunidad de conocer y trabajar junto a Rafael Ceballos durante el último lustro. En este tiempo pude apreciar su inconmensurable calidad humana, compromiso con la profesión, la ingeniería, y el Colegio en particular, así como su profesionalidad. Sin su decidido apoyo y el de Carlos del Álamo no me habría embarcado en la singladura de conducir el Colegio y la Asociación.

Rafa acudía con asiduidad a todas las reuniones del Colegio y la Asociación, siempre desde una gran modestia combinada con un talante inmejorable, espíritu constructivo y la contribución discreta pero substantiva. Durante este tiempo ha sido un innegable apoyo para la Secretaría del Colegio, en su papel de interventor de cuentas y realizando las labores de instructor en el Comité de Deontología. Además de su intensa actividad en el Instituto de la Ingeniería y sus comités, ha asumido con gran dedicación la representación del colectivo en AMIC, además de haber realizado durante años una labor impecable en ANECA como vocal profesional de la Comisión de Acreditación EUR-ACE®.

Representando a los compañeros veteranos en la Junta apoyó todas y cada una de las iniciativas de modernización del Colegio, buscando siempre oportunidades para posicionar nuestra profesión en el mundo actual. Aportó la necesaria continuidad a la actual Junta de Gobierno por su trayectoria anterior como Vicedecano evitando la pérdida de memoria institucional.

Afrontó siempre la adversidad con una sonrisa y sin perder nunca la esperanza por lo que todos, durante los días de su última enfermedad, siempre confiamos que ese espíritu positivo le permitiera recuperarse.

Hemos compartido tanto que me es difícil destacar un momento concreto, pero me vienen a la memoria dos. El primero, cuando en 2017 visitamos juntos la exposición conmemorativa del 50 aniversario del fallecimiento de su padre, D. Luis, en el Rectorado de la Universidad Politécnica de Madrid. Allí me contó entrañables anécdotas de su infancia y juventud, momentos que él vivió junto a personas que son un referente para toda la profesión. El segundo, la última vez que estuvimos juntos, al finalizar la reunión de Junta de Gobierno, él me acercó en coche a la Plaza de Jacinto Benavente para saludar a los carreteros de la Real Cabaña.

La magia fue una afición muy temprana en Rafael Ceballos, como muestra este documento de admisión en la Sociedad Española de Ilusionismo

Su actuación, “la magia de los bosques”, el pasado 5 de marzo en el acto de presentación del Día Internacional de los Bosques 2020, organizado en la oficina de turismo de Castilla-La Mancha en la Gran Vía madrileña, fue memorable para todos los asistentes.

Aunque sea un momento especialmente desolador por la pérdida de Rafael, y la de otras muchas personas en nuestro alrededor debido a esta pandemia, estoy absolutamente seguro de que Rafael quiere vernos sonrientes y positivos, pensando en el mañana. La construcción de un mundo más digno y mejor a través de nuestro compromiso profesional y personal será nuestro mejor homenaje a su persona. Su legado es una sutil pero clara llamada a sacar lo mejor de nosotros mismos en cada momento, siempre con una sonrisa.

¡Gracias por todo Rafael, no te olvidaremos!

 

 

Telemadrid (Madrid Directo) emitió el 2 de abril este reportaje como recuerdo a Rafael Ceballos. Fue grabado el 5 de marzo, pero la declaración del estado de alarma cambió las prioridades de la actualidad informativa, y no había llegado a emitirse

 

Acerca de Eduardo Rojas Briales

Decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes
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