Más árboles y huertas para hacer frente a los riesgos de inundación*

Por Eduardo Rojas Briales y Rafael Delgado Artés

En los últimos años estamos observando por todas partes del nuestro territorio inundaciones con una frecuencia e intensidad crecientes, cómo las del septiembre del 2019, la DANA del 2024 o las acaecidas en las últimas semanas en muchos sitios de la Península Ibérica.

Evidentemente, entre todas ellas, las que van causar el barranco de Poio y el río Magro el 29 de octubre de  2024 sobreviven tristemente por el enorme número de víctimas –229 vidas humanas– daños y damnificados que causaron. Afectó a una importante área densamente poblada –por el 1% de la población española y el 10% de la valenciana– y dejó una huella imposible de olvidar por nuestro subconsciente colectivo.

Mirar adelante

Ante un impacto como aquél, obviamente, en un primer momento la prioridad fue atender a la población afectada y recuperar en el plazo más rápido posible una mínima normalidad por una parte sustantiva del área metropolitana de Valencia. Pero también era necesario mirar adelante; analizar las causas y buscar estrategias preventivas para reducir la futura exposición de las zonas afectadas.

Por a esto, en el primero semestre de 2025, la Consejería de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio encargó una Estrategia a un equipo formado por siete profesores de la Universidad Politécnica de Valencia y una investigadora del CIHEAM. Este trabajo se finalizó en diciembre del pasado año y será presentado públicamente el próximo 26 de febrero a las 11.00 horas en el Centro del Carmen Cultura Contemporánea en Valencia.

El documento se estructura en dos partes. La primera contiene el análisis descriptivo y diagnosis de lo ocurrido en 2024. Lo hace tanto desde su dimensión meteorológica como hidrológica/hidráulica y de ordenación territorial. La segunda desarrolla la propia estrategia, y establece los retos y oportunidades actuales. Éstos se concretan en tres ejes: hidrológico e hidráulico, social, y ambiental. También se esbozan los aspectos a considerar en fases siguientes. El documento de la estrategia abarca más de 300 páginas.

Uno territorio todavía vulnerable

El trabajo parte de la constatación del elevado riesgo que sufre una zona tan poblada y dinámica como l’Horta Sud -y por lo general toda el área metropolitana de Valencia. Se da una confluencia de varios factores geomorfológicos y meteorológicos que implican grande peligrosidad. En más a más, el cambio climático les exacerba profundamente. Las causas de esta evidente situación de vulnerabilidad frente a inundaciones son: la densa ocupación del territorio por núcleos urbanos, las diferentes actividades productivas –comercio e industria– y las infraestructuras de transporte del eje mediterráneo, caracterizadas por cruzar en ángulo recto el drenaje de ríos y barrancos. También existen otras carencias de planificación.

Esta casuística es agravada por el solapamiento de competencias de diferentes administraciones en la prevención de riesgos: local, autonómica, estatal y europea. El agua, agente causante del riesgo, es una competencia estatal. Sin embargo, las competencias de las Confederaciones sólo afectan al dominio público hidráulico, aunque en el caso del barranco de Poio esta competencia podría asumirse por la Generalitat Valenciana, al tratarse de una cuenca interna.

Así como los factores de riesgo son diversos e importantes, una crisis como la vivida también ofrece una oportunidad: abordar las causas de fondo de forma ambiciosa e integrada, buscando soluciones “win-win”. El sufrimiento de tantas personas y del tejido productivo afectado merecen el esfuerzo. Éste es precisamente el propósito último de la Estrategia, que apuesta por integrar sed objetivos por el territorio bajo el paraguas de resiliencia socioterritorial y calidad de vida: seguridad hidrológica, conectividad e infraestructuras eficientes, anticipación y cultura de la autoprotección, patrimonio, diversificación económica y PYMES; y finalmente, infraestructuras verdes y vida saludable.

Saber dónde colocar los árboles

La Estrategia de reconstrucción resiliente debe estar basada prioritariamente en la hidrología, dados los riesgos obvios de ignorarla . Aunque los otros objetivos no están tan decisivamente determinados por la morfología del terreno, es necesario apostar decididamente por una red potente de infraestructuras verdes estratégicamente ubicadas tanto en terrenos rústicos como urbanos. Éstos facilitarían la evacuación de excedentes de lluvia y posibles desbordamientos de barrancos y ríos. Al mismo tiempo, esta red permitirá una conectividad metropolitana saludable a pie o bicicleta . Esto supondría la mejora de la calidad de vida y minoraría la demanda de transporte privado y de infraestructuras en un territorio ya sobretensionado.

Con la utilización del arbolado adecuado se propone también prestar atención a la reducción de la contaminación acústica y visual que determinadas infraestructuras ocasionan.

Arroz y ganadería: aliados delante del agua

También se apuesta por poner en valor los espacios de huerta. Asimismo se propone integrar actividades agrícolas como el cultivo de el arroz en zonas morfológicamente deprimidas por evacuación de excedentes de agua. La ganadería extensiva en los cauces de ríos y barrancos también es una forma de evitar la ocupación de plantas invasoras, siempre buscando el mantenimiento de una vegetación compatible con la eficiencia del drenaje en caso de riadas.

En línea con las propuestas de la Confederación Hidrográfica del Júcar, será necesario diseñar las zonas de laminación adecuadas, como la prevista en el Pla de Quart . El objetivo es generar espacios tanto por la agricultura como por zonas inundables por la fauna y flora. También, espacios verdes al alcance de la población.

Otro factor clave será cómo se asegura un mantenimiento adecuado de las instalaciones e infraestructuras verdes para evitar su degradación. Por todo ello será necesaria, insoslayablemente, la colaboración honesta y decidida de las distintas administraciones públicas y de la sociedad civil valenciana. Es necesario un firme propósito ampliamente compartido y sostenido en el tiempo.

Eduardo Rojas Briales. Profesor permanente laboral; ciencia e ingeniería forestal (selvicultura, repoblaciones, infraestructuras verdes, gobernanza, cooperación, recursos forestales globales, incendios, Universitat Politècnica de València

Rafael Delgado Artés. Profesor Universitat Politècnica de València. Prevención y Extinción de Incendios Forestales

*Traducción al castellano del artículo original

Acerca de Eduardo Rojas Briales

Decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes
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