Marta Corella: “Sin pueblos no habrá paraísos naturales”

El Día Internacional de los Bosques impulsado por Juntos por los Bosques se celebrará este año en dos de los municipios más despoblados de Europa, Orihuela del Tremedal (Teruel) y Orea (Guadalajara). El lema elegido: «Bosques vivos, pueblos con futuro».

Marta Corella es la alcaldesa de Orea, además de una abanderada de la lucha contra despoblación rural. Está implicada en tantas iniciativas que casi ha perdido la cuenta: “Tendría que pararme a contar… Son muchas. Estoy en la Junta Directiva de la Asociación nacional Contra la Despoblación del Medio Rural. Coordinando la comisión de municipios forestales de Esmontañas, participando en plataformas, impulsando proyectos como SOS Mundo Rural, Del Bosque a tu Casa o Celtiberia Digital, la red de municipios emprendedores, o la campaña “ningún niñ@ sin pueblo”…”

Nacida en el municipio forestal de Orea, y con el amor a la tierra en los genes, Marta Corella se decidió por una carrera técnica relacionada con el medio natural a la hora de elegir profesión.  y se hizo Ingeniera Forestal: “Me educaron libre. Fui la tercera de tres hermanas y mi padre, hace medio siglo, decidió educarme como a un varón. Durante mucho tiempo creí que era un peso que tenía que soportar, pues no era fácil, convivir en esa dicotomía. Mi educación no encajaba con la sociedad del momento. Mucho menos con mi entorno rural. Me costó entender que eso que yo pensaba que era una losa, eran unas maravillosas alas”.

¿Cómo surge la idea de proponer Orea como uno de los municipios para la celebración del DIB 2020?

Este año el hilo conductor de la celebración del DIB es la biodiversidad. Los Montes Universales, donde se encuentran Orea y Orihuela del Tremedal, están sufriendo la lacra del despoblamiento, a pesar de que tienen grandes recursos y de que, con sus usos y costumbres, mantienen la biodiversidad. Los pueblos y los bosques son un tándem indisoluble. Y era una forma de visibilizarlo. También de demostrar que, en pequeños pueblos, también caben grandes eventos. Hay que normalizar, sacar de las ciudades actos relacionados con el medio rural.

¿Qué importancia tienen los municipios rurales en el mantenimiento de los Bosques?

El territorio de nuestro país más castigado por el despoblamiento coincide en un alto porcentaje con zonas de montaña forestales. Lugares donde han resistido actividades como la ganadería extensiva, tan necesaria para una soberanía alimentaria y para la salud de nuestros bosques, así como otros usos y costumbres ligados a los bosques.

«Sería insensato y peligroso pensar que los espacios naturales que ahora tenemos han llegado a este siglo sin la mano de las personas que han establecido con ellos relaciones saludables. Los pueblos han mantenido complejos y profundos vínculos simbióticos con los espacios que ocupan.  Sin pueblos no habrá paraísos».

¿Y al revés, qué papel juegan los bosques en la lucha contra la despoblación?

Los bosques prestan servicios ecosistémicos que toda la sociedad disfruta, pero, además, contienen los recursos para la necesaria transición ecológica. Se perdió el eslabón de la cadena que unía recurso con oportunidad. En estos municipios forestales la gestión forestal es ese eslabón. Y aclaro para quien no entienda el concepto en máxima expresión: la gestión forestal atendiendo todas las facetas de un monte, desde selvicultura, hasta gestión de los espacios como lugares de ocio, pasando por gestión cinegética, micológica, servicios ecosistémicos… los bosques encierran multitud de oportunidades.

¿Qué necesitaría una comarca como Molina de Aragón para dejar de estar entre las más despobladas de Europa?

Necesitaría además de las acciones generales mencionadas, desde los gobiernos central y autonómico, un profundo trabajo interno. ES una Comarca histórica y habría que traer al siglo XX instituciones que podrían ser tractoras del futuro de la comarca y que están absolutamente ancladas en el pasado. Empoderar a las mujeres, que aún hoy, somos una minoría las que ocupamos un pequeño espacio en los ayuntamientos o representatividad en otras instituciones. Y por supuesto, abandonar la mentalidad y la actitud caciquil que impera y que supone un ancla terrible para el progreso de nuestra comarca. Una vez entonado el mea culpa,

«No se puede obviar que al igual que se hizo para desarrollar las zonas industriales, es necesario un impulso de I+D+I con inversión pública, para convertir los recursos del territorio en oportunidades de futuro».

¿Qué papel juegan las mujeres en el medio rural y, en particular, en la lucha contra la despoblación?

Las mujeres constituyen el pilar sobre el que se sostiene el futuro de nuestros pueblos. Son fijadoras de población. Y nos encontramos que más de la mitad de universitar@s y estudiantes de máster son mujeres. En los pueblos, el porcentaje aún es mayor. Los chicos se han decantado más, en general, por formación profesional, que es más adaptable a las ofertas rurales. Mientras que las chicas no encuentran puestos cualificados u oportunidades para desarrollar su carrera profesional en el medio rural. En la actualidad, es viable deslocalizar puestos de trabajo en grandes empresas y operadoras, que supondrían posibilidades de futuro para mujeres formadas.

¿Acabas de promover la iniciativa Ningún niño sin pueblo, cuáles son sus objetivos? 

Recuperar el vínculo y visibilizar que los pueblos son el lugar donde nuestros hijos, querrán ver crecer a sus nietos… Los pueblos son los grandes santuarios de la infancia. Nos daremos cuenta en breve de ello.  Por ello la campaña “Ningún niñ@ sin pueblo”. No podemos privar a nuestra infancia de todos los conocimientos y vivencias que se pierden en las ciudades. El derecho a ser libres, a no depender del horario laboral de sus padres y a entender los ciclos de la vida…y de la muerte. A saber de dónde viene lo que comen y como se hace. A amar lo que les rodea, porque conocen su esencia y no porque lo humanizan, con una pátina edulcorada Disney que los aleja de la realidad. A conocer su propia esencia humana.

Tener el vínculo con un pueblo es un derecho de la infancia que debemos proteger. El modo de hacerlo es, por un lado, cambiando la percepción que se tiene del medio rural, como espacios vacíos y muertos, hacia esa otra visión de espacios seguros ambiental y socialmente para infancia, llenos oportunidades futuras. Por otro lado, vinculando las zonas urbanas con las rurales. Conectando colegios urbanos y rurales, así como institutos. De hecho, debería ser una asignatura-actividad troncal dentro del sistema educativo.

El acceso a internet es importante para luchar contra la despoblación. Hay una iniciativa europea para mejorarlo, desde la Dirección General (europea) de Desarrollo Rural. ¿En Orea y otros pueblos rurales, tenéis dificultades con esto?

Si. Conozco la iniciativa. Y está llegando a pueblos donde lo tienen más fácil… El acceso a internet es esencial para el futuro de los pueblos, porque ya estamos en la era digital. Lo que debemos hacer, antes de que nos lo impongan, es plantear la forma en que queremos estar presentes en ese mundo digital.

Estuviste en el encuentro con el Rey en el DIB 2019, te has reunido con Pedro Sánchez, con Teresa Ribera… ¿Qué planteas en estas reuniones? ¿Ves resultados?

Bueno, pretender que las cosas cambien porque trasladas unas cuantas pinceladas, de lo que crees que debería ser, no es suficiente para que las cosas cambien, pero si lo considero necesario. El territorio debe tener presencia. Porque somos quienes conocemos de primera mano la realidad.

«Siempre que puedo insisto en la necesidad de conectar el ecologismo con los habitantes rurales, a través de la formación y del conocimiento de esos profundos y complejos vínculos que se establecen entre estos últimos y los espacios que habitan. Son los grandes olvidados de los movimientos ecologistas».

En la reunión con Pedro Sánchez, por ejemplo, trasladé varias líneas generales, pero varias concretas. Una de ellas, la de becar universitarios para que desarrollaran prácticas en el medio rural. Lo llevamos haciendo en Orea desde el 2018. También de la PAC o del Coeficiente de Admisibilidad de Pastos (CAP), que es una losa para nuestr@s ganader@s de extensivo, que hacen una labor esencial en la salud de nuestros bosques. Me consta que Pedro Sanchez se interesó por el CAP. La verdad es una EMERGENCIA que se acometa este tema de una vez, porque está haciendo un daño mortal a la ganadería extensiva de zonas de montaña. Es un absurdo que por un lado se estén subvencionando ganados bomberos y por otro  a los ganados que existen los asfixiemos quitándoles superficie admisible de pastos.

Te gusta hablar de España donante, en lugar de España vaciada. ¿Qué aporta a las grandes urbes, donde parece que se cuece todo?

Esto ya está cambiando. Quien no lo quiera ver, no mira al futuro. Todo lo que se necesita en las grandes urbes, hasta el aire que respiran o el agua que beben, se genera en las montañas, en los bosques y sus custodios, son los pueblos que las habitan. Si hablamos de soberanía alimentaria, los pueblos agricultores son imprescindibles.

¿Qué papel juega la PAC en los municipios despoblados desde el punto de vista rural y forestal? ¿Se necesitarían cambios?

No soy experta en la PAC. Pero lo que conozco es que es un gran elefante blanco que tiene terribles lagunas y grandes perversiones. Los grandes incentivos económicos de las ayudas de la PAC no se cobran en las zonas rurales.

«Mantener el territorio habitado, debería ser un condicionante de la PAC. Deberían primarse las labores ambientales y la preservación de la biodiversidad que aporta la pequeña agricultura de los pueblos de sierra».

En el tema forestal, hay un gran olvido y grandes contradicciones, como el coeficiente de admisibilidad de pastos. Haría falta una profunda revisión. Fortalecer el segundo pilar y darle más protagonismo al sector forestal, que es clave en los momentos que estamos.

¿Qué dirías a los jóvenes para que eligieran un municipio de la España menos poblada como lugar de residencia y trabajo?

Les pediría que no lo idealicen. Que los pueblos no son lugares mejores ni peores, sencillamente son diferentes. Si entre tus valores está la calidad de vida, en tanto puedas respirar un aire puro, puedas alquilar una casa a un precio razonable, darte baños de bosque, poder cultivar tus alimentos si así lo deseas, emprender, entrar a formar parte de una comunidad dejando el anonimato, con sus pros y sus contras… desde luego si te quieres encontrar, búscate en un pueblo. Las expectativas están en nosotros. Los pueblos sólo son el espacio saludable donde podemos llevarlas a cabo.

¿Hay algo a lo que no te “atrevas”?

Si creo que algo merece la pena, que puede mejorar las cosas y construir una sociedad más justa, primero lo visualizo. Si lo veo, trabajo para conseguirlo. Tengo miedos, claro que sí, pero no me paralizan. Sólo me advierten. Eso sí, me gusta trabajar en proyectos reales. Las intrigas de palacio ni las entiendo, ni las valoro…no van conmigo…

¿Si fueras ministra de transición ecológica, como afrontarías la España despoblada?

Como lo que es, un lugar necesario para la transición ecológica. Que presta los servicios ecosistémicos que toda la sociedad disfruta y que hay que reconocer y compensar.

Hay que reconocer la gestión forestal y la ganadería extensiva como grandes actores en la fijación de Carbono y no sólo en las repoblaciones. Es necesario una legislación adaptada al medio rural. Con ella necesariamente vendrá una fiscalidad también adaptada y por supuesto una adaptación de los servicios públicos.  Una educación especializada desde las universidades, creando vínculos con lo rural, con bolsas de empleo específicas y permitiendo que la carreara funcionarial también se pueda desarrollar desde los pequeños pueblos. También una educación de base que contenga las especificidades de cada territorio, trabajando el emprendimiento.

Pero esto es lo “fácil», siempre que haya una apuesta de las instituciones supramunicipales. La complejidad reside en que no sólo es la realidad compartida, la faceta a trabajar. Hay que trabajar la identidad, y cada pueblo tiene la suya. Esta que hace que haya un ejército base de personas que voluntariamente dedican su tiempo, con pasión, a trabajar por su pueblo, en la inmensa mayoría de los casos sin retribución económica alguna.  La identidad fortalece el vínculo y el arraigo. Ambos necesarios para impulsar el futuro de un pueblo.

Acerca de Pilar Quijada Garaballú

Gabinete de Prensa COIM
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