«Árboles extraordinarios» y «Plantas olvidadas», dos propuestas de lectura

Con mucho tiempo por delante durante esta cuarentena frente al Covid-19, más allá de simplemente “matar” el tiempo, te proponemos aprovecharlo uniéndote a la tendencia #Yo me quedo en casa leyendo. Porque el tiempo es oro, y los libros tienen mucho que ofrecer. Así que, aquí te dejamos dos propuestas relacionadas con el mundo vegetal.

«Árboles extraordinarios»

¿Sabías que la nuez moscada valía antaño más que su peso en oro? O ¿dónde crecen aún árboles del incienso en estado salvaje, y cómo se sigue recolectando su preciada resina, que fue el primer regalo navideño del mundo? ¿Qué árbol da el fruto más grande, cuál puede provocar un intenso dolor de cabeza con solo sentarse a sus pies y cuál matar en apenas 3 horas? Todas las respuestas se encuentran en el libro, “Árboles extraordinarios”, de la editorial Geoplaneta. Sus autores son Tony Kirkham, jefe del arboreto del Real Jardín Botánico de Kew (Inglaterra) y Christina Harrison, editora de la revista “Kew”.

De especial interés en estos días de cuarentena es la historia de la nuez moscada, una especia ampliamente utilizada como condimento a la que se atribuyen numerosas propiedades medicinales. Una de ellas, que hizo que esta especia valiese su peso en oro, fue la de combatir la peste bubónica, una de las grandes epidemias que asoló Europa, Asia y parte de África en repetidas ocasiones. Fueron los médicos de la Reina Isabel I de Inglaterra (1533-1603) los que la atribuyeron este poder en una de las últimas epidemias de peste, que tuvo lugar en 1952 y afectó a Inglaterra. Por cierto, que la “cuarentena” impuesta dejó a Shakespeare sin trabajo, ya que se ordenó el cierre de los teatros ante una enfermedad para la que no había tratamiento y cuyo origen se desconocía.

Tal fue la fama de la nuez moscada que el monopolio del árbol (Myristica fragans) enfrentó a ingleses y holandeses en 1603, como explica este libro.  Estos últimos llegaron a aniquilar a los habitantes de las islas Banda (Indonesia), hábitat de la preciada especia, para impedir que los ingleses se hicieran con el comercio.

Pero no es lo único que puedes encontrar en este libro de 250 páginas con bonitas ilustraciones y datos sorprendentes de más de 60 árboles. Una lectura interesante en estos días de “cuarentena”. Por cierto, que esta palabra se acuñó en Italia, concretamente en Venecia, para combatir enfermedades altamente contagiosas como la peste, cuando el arsenal terapéutico de los médicos muy escasas y la única opción que tenían era de aislar a quienes lo padecían durante cuarenta días, con la esperanza de frenar el contagio. ¿Actual, verdad?

 

«El libro de las plantas olvidadas»

 

Y de los “Árboles extraordinarios” pasamos a “El libro de las plantas olvidadas”, editado por Ariel. Su autora, Aina S. Erice, cursó Biología en la Universidad de Baleares, donde también hizo un Máster en Biología de las Plantas en Condiciones Mediterráneas. Más allá de su pasión por la biología, sus diferentes ensayos y artículos muestran “un interés particular hacia la antropología, el arte, la diversidad cultural, la historia y todo asunto que relacioné la psique humana con el mundo vegetal”. Es autora del blog Imaginando Vegetales, en forma de podcast, donde comparte y publica información relacionada con la etnobotánica.

En las 432 páginas de este libro el lector puede encontrar plantas con no muy buena fama, como el rábano, que se ha hecho un merecido hueco, avalado por la expresión “me importa un rábano”. Sin embargo, del Raphanus sativus, se aprovecha todo: la raíz, lo mas conocido; las hojas, las flores, los frutos verdes y las semillas. Por cierto, que en Japón esta planta sí importa, y mucho. El daikon es un ingrediente esencial de la comida japonesa. A diferencia de los rábanos que encontramos habitualmente en el supermercado, el japonés es un rábano gigante, con forma de zanahoria que mide entre 20 y 35 centímetros y puede llegar a pesar hasta 20 kilos.

Por plantas olvidadas la autora entiende “especies «poco aptas al ecosistema supermercado» y el entorno urbano en el que vivimos”. Ante el nulo o vago recuerdo de nuestra flora, este libro nos sorprende con plantas comestibles, medicinales, decorativas, melíferas… que pueden ser verdaderamente relevantes para nosotros en pleno siglo XXI.

A través de los orígenes, parentescos, curiosidades, usos materiales y simbólicos de 100 especies en concreto, la autora construye un rico catálogo en el que conviven desde la caléndula, la ortiga, la malva y el ajenjo, hasta el serbal, el nispolero o el guillomo, pasando por el caqui, el malvavisco o el tomillo, plantas que pertenecen a diversos paisajes y costumbres, pero que conforman nuestra historia aunque hoy solo seamos capaces de reconocer a unas cuantas.

En esta guía estructurada alrededor de huertos, campos, bosques, aguas y montañas, las ilustraciones que acompaña a cada una de las especies permite una mejor identificación y recuerdo de esas «plantas olvidadas».

Acerca de Pilar Quijada Garaballú

Gabinete de Prensa COIM
Marcar como favorito enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *