José Vicente Oliver: «Los ingenieros de montes hemos escogido la profesión más apasionante que existe»

José Vicente Oliver recibiendo su Medalla de Honor

Discurso de José Vicente Oliver Villanueva, de la Universidad Politécnica de Valencia, en representación de todos los ingenieros que, como él, recibieron la Medalla de Honor del COIM en la festividad de San Francisco de 2019.

«En representación de mis compañeros premiados con las Medallas de Honor del COIM 2019 en las diferentes categorías, permítanme en primer lugar agradecer de todo corazón esta distinción a nuestro colegio profesional.

Es un verdadero y profundo orgullo recibir este premio otorgado por la representación colegial de todos nuestros compañeros y compañeras de profesión y poder compartir este acto con todos ustedes. De todo corazón, ¡MUCHAS GRACIAS!

Llevo 35 años ligado personal y profesionalmente al sector forestal desde una experiencia internacional y multidisciplinar y cada vez estoy más convencido de que todos nosotros escogimos en su día la profesión más apasionante que existe.

Ser ingeniero de montes es mucho más que el ejercicio de una profesión reglada basada en la aplicación de unos conocimientos técnicos adquiridos.

Los ingenieros de montes siempre hemos tenido un compromiso con la sociedad rural y el medioambiente, pero también con las nuevas tecnologías y con los grandes retos a los que nos enfrentamos actualmente como sociedad avanzada. Concretamente, la lucha activa contra el cambio climático y la continua revolución digital, tal como ha formulado recientemente la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula van der Layen.

Ya lo decía Carl Richard von Wizsäcker, presidente de la República Federal de Alemania en la década de los 80:

“El desarrollo sostenible de un país no se debe solo limitar a la protección del medioambiente, sino mucho más a la investigación y al desarrollo tecnológico que lleven a herramientas que permitan llegar a la protección eficaz del mismo. La nación que se adapte más rápida e inteligentemente a esta situación creará empleo, prosperidad y bienestar”.

El continuo desarrollo de la ciencia y de la ingeniería forestal es un buen ejemplo de ello:

  • el conocimiento del funcionamiento de nuestros ecosistemas y la conservación de la biodiversidad,
  • las técnicas de prevención y corrección frente a las perturbaciones,
  • las nuevas tecnologías de la información aplicadas a la planificación y gestión forestal,
  • la mejora  de los procesos de aprovechamiento y logística de las materias primas y el diseño y transformación industrial de los productos forestales

demuestran la amplitud y profundidad de nuestros conocimientos y el compromiso con la sociedad para hacer frente a los retos globales, siempre desde la base del balance de los tres pilares de la sostenibilidad.

Los ingenieros de montes sabemos perfectamente – pues así lo aprendimos de nuestros profesores y compañeros mayores – que no puede existir una gestión forestal sin conservación de nuestros ecosistemas.

Sin embargo, también somos muy conscientes de que no puede haber conservación sin gestión activa y sostenible, donde el bienestar de las personas no quede relegado a un segundo plano tras la muchas veces mal entendida y sacralizada protección medioambiental.

Foto de Familia de los colegiados/as distinguidos con la Medalla de Honor 2019 y otros premiados

Desde la Universidad, tenemos un mandato para formar futuros ingenieros de montes que contribuyan a desarrollar una bioeconomía forestal y la mitigación activa frente al cambio climático.

Actualmente, los principales retos docentes y de investigación, a mi entender, son 5:

  1. Revitalizar la gestión forestal sostenible en los bosques, sobre todo en los bosques mediterráneos,
  2. Desarrollar nuevos procesos y productos para que el sector forestal – como sector elemental en la bioeconomía – sea el motor de adaptación y mitigación del cambio climático,
  3. Mejorar la calidad de productos y servicios forestales en un contexto de globalización,
  4. Mejorar percepciones y prioridades de la sociedad urbana sobre los productos forestales,
  5. Contribuir a la transferencia de conocimiento, al emprendimiento y a la competitividad de nuestras empresas con el último fin de frenar la despoblación en zonas rurales.

Hoy en día, el cambio climático pone encima de la mesa de forma muy clara la necesidad de gestionar nuestros bosques y sus recursos de forma sostenible. Es decir, se trata de adaptar nuestros ecosistemas a escenarios climáticos más severos, pero manteniendo – si no mejorando – la calidad de vida de las personas, sobre todo en las zonas rurales; en esas zonas rurales profundas, que son las forestales, tal como decía nuestro compañero Santiago Marraco.

Sin duda, la emergencia climática es el mayor desafío del siglo XXI. Pero no solo es un riesgo a escala global, si no también abre amplias oportunidades a escala local, y en gran medida, para el sector forestal.

Los bosques son el sumidero de carbono terrestre más grande que tenemos. También son la principal fuente de regulación del ciclo del agua y de la biodiversidad y, por lo tanto, son clave para mantener la vida en nuestro planeta. Además, los bosques son la mayor fuente de recursos biológicos renovables no alimentarios. Estos son recursos clave que están ayudando a transformar nuestra economía actual basada en fósiles en una bioeconomía sostenible, acelerando la descarbonización y generando nuevas oportunidades de empleo.

Generar, transferir y aplicar conocimientos avanzados de la ciencia e ingeniería forestal en respuesta al cambio climático en nuestro país es un gran desafío que requiere de la acción de los ingenieros de montes en todos los niveles y en particular en 5 grandes retos:

  1. Contribuyendo a crear un entorno político favorable capaz de crear sinergias entre las políticas climáticas, industriales, urbanas y medioambientales,
  2. Desarrollando capacidades técnicas en investigación, innovación y creación de empresas,
  3. Facilitando el acceso a la financiación, incluido el capital riesgo,
  4. Desarrollando un marco normativo robusto e inclusivo en materia de sostenibilidad y gestión forestal, y
  5. Buscando activamente el apoyo social, también a través de nuevos patrones de consumo.

Mis compañeros galardonados este año con las medallas de honor del colegio han dedicado sus vidas profesionales a alcanzar estos retos.

Los distinguidos

Así, el compañero Oscar González Álvarez ha sido galardonado con la medalla de honor a la actividad colegial. Óscar ha sido Decano Autonómico en Cantabria desde 2012 hasta 2019. Ha impulsado de forma muy notable la profesión en la región, creando sólidos vínculos entre los principales agentes del sector y la sociedad civil cántabra, conciliando intereses desde una visión comprometida y responsable. Especialmente relevante ha sido su implicación en la coordinación de múltiples eventos del colegio en Cantabria, como la celebración del Primer Congreso Nacional sobre Bioeconomía Forestal.

La medalla de honor a la actividad en el sector público ha recaído sobre el compañero Roberto Vallejo Bombín. Roberto ha dedicado toda su vida profesional a la Administración Pública Forestal desde diferentes puestos en Castilla-León, Canarias y Madrid. Roberto ha sido clave en el desarrollo de nuestro sector durante las últimas tres décadas, en las que ha liderado el desarrollo del Banco de Datos de la Naturaleza, el Mapa Forestal de España, las Estadísticas Forestales y, sobre todo, los Inventarios Forestales Nacionales 1, 2, 3 y 4. En todas estas tareas esenciales para todos nosotros, Roberto ha potenciado la recopilación de la información forestal a nivel nacional, su homogeneización y difusión, integrándola en las nuevas redes e infraestructuras de datos espaciales a nivel europeo.

Gloria Arregui Maraver es el ejemplo de una compañera emprendedora que demuestra que nuestra formación y compromiso no tiene límites. Siguiendo los pasos de su padre Román Arregui, también Ingeniero de Montes, y con el apoyo de su familia, es Directora General del Grupo Tres Mares en Galicia, empresa líder en producción de trucha. Con cerca de 3.000 toneladas de producción al año y unos ratios de exportación del 90%, es el primer productor de trucha de Galicia y el segundo de España, representando el 13% de la producción española y siendo líderes de exportación en el sector. En los últimos años, Gloria ha volcado su trabajo a muy importantes inversiones en infraestructuras y tecnologías, que han convertido a Tres Mares en una de las empresas de piscicultura continental más competitivas de Europa en cuanto a productividad, calidad y sostenibilidad. Todo un ejemplo de esfuerzo, tenacidad y compromiso por el sector.

En mi caso, después de 30 años dedicados a la investigación y la docencia a caballo entre Alemania y España, desde hace cuatro años tengo el honor de liderar el Grupo de Investigación de TICs contra el Cambio Climático, así como la Cátedra de Transición Energética y Cambio Climático de la Generalitat Valenciana en la Universidad Politécnica de Valencia, con un total de 43 investigadores de diversas formaciones, pero donde predominan jóvenes ingenieros e ingenieras de montes.

Desde mi experiencia, no puedo más que constatar el liderazgo que ejercemos los ingenieros de montes en los equipos y proyectos multidisciplinares, en temas tan diversos como:

  • la gestión y compensación de emisiones de GEI,
  • la prevención y actuación en emergencias derivadas de las grandes perturbaciones como incendios, inundaciones o plagas,
  • las energías renovables y las nuevas tecnologías para la transición energética,
  • la construcción sostenible,
  • la sustitución de materiales fósiles por materiales renovables, sobre todo madera y derivados,
  • los sistemas de economía circular basados en el uso en cascada de los recursos naturales,
  • la recuperación y el reciclaje,
  • los nuevos sistemas de movilidad y logística
  • o el desarrollo de nuevas tecnologías de la información como la sensórica, la teledetección, la geomática, la inteligencia artificial o la industria 4.0.

En mi opinión, éstos son conocimientos en los que tenemos que profundizar los ingenieros de montes de cara al futuro.

Pero ya hoy somos plenamente competitivos en entornos multidisciplinares. Nuestros conocimientos actuales son muy amplios y, sobre todo, nuestra visión de una economía sostenible al servicio del bienestar de la ciudadanía es muy bien percibida y valorada por compañeros profesionales de otras titulaciones.

En conclusión y en representación de los cuatro galardonados, puedo afirmar humildemente que la perspectiva que nos da nuestra experiencia profesional y el conocimiento de la realidad del sector y de su posición actual en la economía y en la sociedad, nos hace ser optimistas de cara al futuro.

Nuestra profesión está más viva que nunca. Sin duda, tendremos que afrontar nuevos retos, pero estamos preparados para ello. Mantengámonos unidos como compañeros y avancemos en la misma dirección. Siempre tendremos la plataforma de cooperación que nos brinda nuestro Colegio para ayudarnos en este cometido.»

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