Bioeconomía, la revolución verde del siglo XXI

La celebración del Día Internacional de los Bosques, que este año ha tenido lugar en Galicia, con los representantes de las más altas instituciones del Estado, y especialmente la presencia de Su Majestad el rey Don Felipe VI, constituye para el mundo forestal español un hito extraordinario, por lo que implica de reconocimiento, pero sobre todo para su gente, que se esfuerza cada día por vertebral el territorio rural, amenazado por la despoblación.

Pocas actividades o sectores inciden tan positivamente en tantos Objetivos del Desarrollo Sostenible impulsados por Naciones Unidas como los bosques, sin afectar negativamente a ninguno. Los bosques son claves para el sustento de las poblaciones, de ellos se obtiene madera, que es la principal fuente de energía renovable del mundo, así como numerosos alimentos; regulan y filtran el agua de lluvia, evitando sequías e inundaciones; proveen de agua potable y son fundamentales para el bienestar físico y psíquico.

En nuestro país 300.000 personas encuentra empleos estratégicamente ubicados en el medio rural, ayudando a paliar una de las más graves desigualdades de nuestro tiempo: la territorial. Sustentan también de uno de los sectores industriales más importantes, el de la madera, que sustenta el 10 por ciento de nuestra industria.

Los espacios forestales cubren hoy el 55% de nuestro territorio. Desde 1970 han aumentado un 50% su extensión y en más del 100% sus existencias en términos de biomasa o madera. Retrotrayéndonos al momento de su menor extensión, el siglo XIX, la han triplicado al menos, especialmente en la Cornisa Cantábrica y Galicia.

Esta impresionante recuperación se debe a la coincidencia del abandono de la agricultura marginal, despoblación rural, cambio a combustibles fósiles y repoblación forestal. Los bosques son los únicos sumideros de carbono gestionable, y en la actualidad este incremento de su biomasa en España compensa el 20 por ciento de nuestras emisiones de carbono. Sin olvidar que los bosques albergan tres cuartas partes de la biodiversidad terrestre y constituye la mejor protección del suelo.

Por tanto, ante nosotros hay oportunidades que surgen del sector forestal que no podemos desaprovechar. La Unión Europea ya ha apostado por el uso de los materiales renovables que suministra el bosque, como base de una revolución llamada Bioeconomía, que en esencia consiste en la vuelta a los usos tradicionales del bosque, pero con la tecnología actual y de forma sostenible.

La bioeconomía, que se perfila como a ser el motor económico del siglo XXI, es también la única vía de cumplir con los acuerdos de París. La gestión activa de los bosques, el reciclaje de las materias primas renovables, el uso de los subproductos agrícolas o la biotecnología, resultan claves para minimizar la demanda de materias primas no renovables de alto consumo energético.

Hemos de construir entre todos un relato forestal capaz de integrar y sumar todas las aportaciones de nuestros bosques sin restar ninguna, comprometidos con la población rural que resiste o retorna y, sobre todo, situarlo en el centro de la agenda social y política en nuestro país. Desde el mundo forestal queremos proponer un gran pacto de Estado por los bosques, que sepa responder a la oportunidad histórica que tenemos por delante.

Eduardo Rojas Briales, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes

(Texto publicado en ABC el 23/03/2019)

Acerca de Eduardo Rojas Briales

Decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes
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